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En estos días de verano los cambios climáticos son al
por mayor, donde el calor se vuele una carga para las actividades diarias, los intensos rayos de sol hacen que la fatiga invada nuestro cuerpo; las lluvias no nos dan ni tiempo de protegernos
con algún generoso techo y, encima de todo, el frío aparece cuando menos lo esperamos. Pero para comenzar el día, por que no empezarlo bien con ejercicio.
Para iniciar el día con las pilas bien puestas, los ejercicios bajo el agua son un excelente despertador y estimulante de energía. Practícalas por lo
menos dos o tres veces a la semana y descubrirás grandes beneficios.
Cuando vayas a un club elige el que tenga las medidas de seguridad e higiene óptimas para los asistentes, como pasamanos para llegar y salir de la alberca, que tenga mantenimiento de
limpieza en todas las áreas comunes, que cambien el agua con regularidad, que tenga instructores bien capacitados, que tenga una zona de salvavidas y primeros auxilios, etc. todo esto para
disminuir riesgos.
Las actividades que se pueden realizar bajo el agua son variadas, comenzando por natación: aprender si no sabes, practicar y volverte una experta si ya aprendiste o
simplemente relajarte haciendo ejercicio en contacto con el agua.
BENEFICIOS
Los ejercicios acuáticos tienen sus ventajas :
- Ayudan a mantener tonificados los grupos musculares y oxigena cada parte del cuerpo. Además, practicar natación es recomendable para aquellos que no pueden
practicar otros tipos de deporte, por ejemplo, para quienes padecen problemas de espalda, rodillas, cadera o todos aquellos que, por recomendación médica, no puedan hacer deportes de
impacto.
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- La natación es uno de los deportes aeróbicos más aconsejado para el corazón, porque la forma de respirar en esta actividad lo fortalece,
también ayuda a disminuir la grasa que lo rodea, haciendo que sus latidos sean más fuertes y pueda lanzar con mayor fuerza sangre al organismo.
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- Otros músculos que se benefician con la práctica acuática son los que se encargan de llevar el aire a los pulmones, haciendo que cada respiración
esté más cargada de oxígeno y con menos gasto energético. Así ventilamos el organismo y reducimos el estrés que nos hace sentir tensas.
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- Cuando nadamos ejercitamos todas las articulaciones y aumentamos la flexibilidad, por lo que la elasticidad aumenta y así el rango de movimiento. Si mantenemos los
músculos en constante esfuerzo, lograremos hacerlos más fuertes y resistentes a las lesiones.
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Nadar, así como realizar cualquier ejercicio físico, mejora nuestro estado de ánimo y nos llena de energía, lo que puede transformar la calidad de
vida que llevamos, logrando que seamos más seguras en las actividades que realizamos y que aumente nuestro autoestima.
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- A diferencia de las lesiones comunes que se pueden presentar en los métodos más recurridos para ejercitarse, en el agua lo puedes hacer de manera segura. Cuando nadas, fortaleces
la espalda sin lastimarla, tus músculos trabajan libremente sin ningún esfuerzo extra, además controlas el punto de equilibrio reduciendo el riesgo de sufrir cualquier tipo de
caída.
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- Definitivamente, hacer ejercicio con regularidad te mantendrá más sana y más fuerte por mucho más tiempo. Las personas que a lo largo de su vida se
mantienen activas retrasan muchas desventajas del envejecimiento, fortaleciendo el organismo por completo. Una manera divertida y relajante para lograrlo es el deporte acuático.
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- Hacer ejercicio es por mucho algo positivo para el cuerpo, porque ayuda a inicar el día con energía y de buen humor. Qué mejor forma de realizarlo (y disfrutarlo) si lo
haces de una manera fresca que te ayude a despertar por completo y a sacudir los malos pensamientos o la aburrida cotidianidad de la semana. Además, te ayudará a lidiar con el clima,
si es que te toca un día inesperado donde ni la sombra te refresca.
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