| Maneja el estrés y controla tus emociones |
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Esto genera estrés y a largo plazo un daño en salud física y mental que conlleva a dormir mal, no alimentarse adecuadamente, sufrir migrañas, problemas cardiovasculares, colistis, dolores de espalada, incluso choques sociales, por mencionar algunos. Pero con uns serie de tácticas puedes disminuir tu estrés y vivir mejor día a día. 1. Identifica los estresores: Si algo te inquieta trata de manejar la situación. Evita el tráfico y sal con anticipación. ¿El café se produce taquicardía?, tómalo descafeinado. 2. No hagas todo sola: Aprende a delegar funciones en casa y en el trabajo, no puedes ser la súper mamá ni la súper mujer, necesitas ayuda de otras personas. 3. Organiza tus actividades: Si por falta de tiempo no puedes preparar la comida entre semana, el domingo haz platillos sencillos para recalentarlos los demás días. 4. Tómate tu tiempo: Detecta tu estado de ánimo, si estás irritable pide un tiempo a la familia, recuéstate, escucha música y respira hondo para relajarte. 5. Se vale consentirse: Haz lo que te gusta sin prisa. Ve al cine o de compras, sal con tus amigos o al salón de belleza. 6. Disfruta de tu pareja: Deja a los niños encargados con alguien de tu confianza y escápate con tu esposo para estrechar lazos de pareja mentales y sexuales. 7. Lleva una dieta balanceada: Alimentarse bien evita el estrés, la ansiedad e irritabilidad. Tampoco caigas en el error de comer desenfrenadamente. 8. Busca ayuda: Si no puedes controlar el estrés acude a un profesional para que te ayude con el problema. También busca la comprensión de la familia. 9. Tómalo con calma: Aplica estrategias de cambio de pensamiento que te ayuden a controlar la mente y actuar mejor en situaciones estresantes. 10. Respira y relájate: Cuando estés ante un estresor respira profundamente por la nariz, identifica el pensamiento y trata de racionalizarlo para actuar mejor. Leia mais em: |
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En la actualidad, las madres ó mujeres profesionistas están expuestas a una serie
de estresores que incluyen: la sobrecarga de trabajo dentro y fuera del hogar, el uso eficiente del tiempo, problemas familiares, de salud, con la pareja e incluso malestares existenciales,
sentimientos de culpa y más.