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La misoginia femenina es un fenómeno que ha comenzado a salir a la luz. Las mujeres que “odian” a su propio género emergen
principalmente, en los ámbitos laborales ¿cómo reconocerla?
Es aquélla que no tolera tu presencia, rechaza y anula tus comentarios enta, te acosa, desmotiva, te “mete el pie”, incluso, llega a insultarte. La misógina buscará a toda costa que ss compañeras se aislen, se sientan a disgusto con su actividad; que lleguen a la depresión y
sólo por el hecho de ser mujeres.
CUESTIÓN DE GÉNERO
La misoginia ha sido considerada como un atraso cultural arraigado al concepto de superioridad masculina, según el cual el rol de la
mujeres dedicarse exclusivamente al hogar ya la reproducción. Desafortunadamente, este tipo de actos entre las mujeres crecen día con día. De acuerdo al informe
“Tendencias mundiales del empleo de las mujeres” emitido por la Organización Intemacional del Trabajo (OTI), el origen de la violencia en el
ámbito laboral deriva de una combinación de causas relativas a las personas, al medio ambiente y a las condiciones de trabajo.
¿ODIO O COMPETENCIA?
En un ambiente laboral, la rivalidad entre las mujeres puede darse en mayor o menor grado. Sin embargo, existe gran diferencia entre la competencia y la misoginia. La primera se da en condiciones
de igualdad. Una busca superarar a otra pero a través de actos que no dañan la integridad física o mental de su competidora, además, existe un objetivo muy bien
definido.
En cambio, a la misóginia deja de importarle si ofende, lesiona, o humilla a su compañera. Hay un “juego sucio” en el que descalifica el trabajo de la otra
únicamente por su género. Este tipo de conductas se presentan más entre jefas y subalternas o viceversa.
¿NEURÓTICAS?
Se ha visto que este tipo de mujeres suelen presentar cuadros depresivos o bipolares. Aunado a lo anterior, los factores culturales y económicos tienen un peso fundamental en su conducta.
Desde el punto de vista clínico, suelen tener rasgos de personalidad neurótica, obsesiva, nardsista, antisodal, por ejemplo; podríamos hablar de una jefa con altos niveles de
exigenda, controladora, demandante. Incluso podría tratarse de una persona con “trastorno límite de la personalidad”, es decir, sus relaciones personales tienden a ser
inestables; es impulsiva y hostil.
Por su parte, el enfoque psicoanalítico sostiene que la dinámica familiar y el vínculo que una mujer tuvo y mantiene con su madre nos dan importantes indidos de cómo
negó a odiar a su propio género.
DETÉCTALAS A TIEMPO
Los grados de violencia que se dan en las relaciones entre mujeres en el trabajo son muy fuertes, de hecho es raro que puedan tener muchas amigas; “tienen conocidas, dicen ellas, pero amigas
sólo una, incluso hasta la mejor amiga o compañera de trabajo puede fundonar como rival”.
Si ves que una mujer trata de agredirte con sus comentarios o quiere acosarte, lo mejor es desarmar el juego. “Habla de frente, y dile claramente que ya detectaste su intención y que
no te parece. Si no desarmas el juego, puedes entrar en dinámicas perversas”. Pueden aceptar que hay competenda entre ellas mismas, pero no deben terminar odiando o golpeando a la
otra.
También observa cómo actúa con los hombres, por lo general el trato suele ser muy distinto en condiciones similares. De comprobar que no es rivalidad, sino misoginia, acude con
sus superiores y al departamento de recursos humanos de la empresa donde laboras .
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